La tortuga y la hormiga


Una tortuga en un pozo
a una hormiga así decía:
En este mezquino invierno
dí ¿qué comes, amiga?
Como trigo, le responde:
como maíz y otras semillas,
de las que dejo en otoño
mis bodegas bien provistas.
¡Ay! ¡Dichosa tú! Exclamaba
la tortuga muy fruncida:
¡qué buena vida te pasas!
¡Oh quién fuera su sobrina!
Y no yo ¡infeliz de mí!
Que en este pozo metida
todo el año, apenas como
una que otra sabandija.
¿Pero en todo el año que hace?
Preguntaba la hormiguilla,
y la tortuga responde:
yo, la verdad, todo el día
me estoy durmiendo en el fondo
de este pantano o sentina,
y de cuando en cuando salgo
a asolearme la barriga.
Pues entonces no te quejes,
la hormiguilla respondía,
de las hambres que padeces,
ni de tu suerte mezquina;
porque es pena natural,
y aún al hombre prevenida,
que a aquel que en nada trabaja
la necesidad persiga.

Fábula escrita  por José Joaquín Fernández de Lizardi
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